La bofetada que quizá nadie dio
El 7 de septiembre de 1303, Guillermo de Nogaret y Sciarra Colonna entraron armados en Anagni, una pequeña ciudad al sur de Roma, para capturar al papa Bonifacio VIII. La famosa bofetada de Anagni fue casi con seguridad un ultraje moral y no un golpe real, pero Dante la fijó para siempre en su Purgatorio. Liberado por los vecinos dos días después, el papa murió alrededor de un mes más tarde. En italiano, una humillación solemne sigue llamándose así.
