Los huesos de Dante y el sarcófago vaciado en secreto
Dante murió en Rávena, en la costa adriática italiana, la noche del 13 al 14 de septiembre de 1321, y Florencia, la ciudad que lo había desterrado, nunca lo aceptó del todo. En 1519 el papa León X autorizó a los florentinos a llevarse los huesos del poeta, con Miguel Ángel encargado del monumento fúnebre. Pero los franciscanos de Rávena se les adelantaron: por un agujero abierto desde el claustro habían vaciado el sarcófago y escondido los restos. La caja, emparedada en el oratorio contiguo, solo reapareció el 27 de mayo de 1865, hallada por casualidad por un albañil durante unas obras. Los huesos siguen en Rávena.
